
Por supuesto, has oído hablar del orgasmo clitoriano y también del provocado por el punto G, los dos fantásticos por derecho propio. Ahora imagina que pudieras combinar ambos tipos para lograr un fenomenal fin de fiesta...
LOS PRINCIPIOS BÁSICOS
Como decíamos más arriba, el orgasmo doble o mixto es una combinación de las dos maneras en que las mujeres llegan al clímax. Los orgasmos clitorianos suelen producirse con más rapidez porque se trata de un área de muy fácil acceso. Los orgasmos mediante el punto G, los que se consiguen gracias a la estimulación de la muy agradecida zona ubicada en la cara anterior de la vagina, son más intensos porque reverberan en el interior del cuerpo. Y si se estimulan simultáneamente el clítoris y el punto G se combinarán las dos sensaciones en una sola, resultando una experiencia más larga y profunda.
Este tipo de big bang no sólo te dejará a ti sin aliento, sino que también le reportará beneficios a tu chico. Como un orgasmo mixto requiere diferentes caricias en dos zonas del cuerpo distintas, este esfuerzo añadido lógicamente ralentizará el ritmo de tu pareja y le ayudará a durar más. Además, a los hombres les encanta cuando la mujer no puede resistirse a la pasión. Verte experimentar este poderoso orgasmo lo volverá loco.
INVITA A TU CHICO A PARTICIPAR
Una vez hayas localizado tu punto G y sepas cómo provocarte un orgasmo doble estarás lista para conseguirlo con ayuda de tu chico. La siguiente postura debería facilitarte las cosas: túmbate en la cama boca arriba, con los pies colgando del borde y con unas almohadas bajo el trasero para elevar la pelvis (será más fácil que tu chico alcance tu punto G si tu va
gina está algo levantada).Él debería colocarse de pie o de rodillas (dependiendo de su altura y de lo alta que sea la cama) mientras te penetra. Así, ambos formaréis una L. No conviene que se incline demasiado sobre tu cuerpo porque pronto necesitaréis ese espacio para poder acariciarte el clítoris. Una vez esté dentro de ti y sientas su pene rozando tu punto G, permite sus embestidas hasta que estés cerca del orgasmo. En ese momento pídele que se detenga y se quede muy quieto. Deja que mire mientras te acaricias suavemente el clítoris con los dedos. Alterna entre tocarte el clítoris y parar y sus penetraciones y parar, hasta que no puedas más y tengas que hacer los dos movimientos al mismo tiempo... lo cual te llevará hacia un clímax increíblemente explosivo.
AHORA QUE ERES UNA EXPERTA
Una vez hayas dominado esta variante de la postura del misionero, prueba con unas posiciones que tienen un poco más de dificultad pero que son muy, muy, placenteras. Una de ellas es el orgasmo doble gracias al estilo perrito. Cuando estés a cuatro patas y él te penetre por detrás su pene encontrará tu punto G de modo natural. Para no perder el equilibrio, apoya la parte superior de tu cuerpo sobre la cama y acaríciate el clítoris al mismo tiempo que él te penetra. El estilo perrito ofrece incluso otra ventaja más: puedes conseguir que tu pareja haga todo el trabajo, ya que él tiene una mano libre para acariciarte el clítoris mientras te penetra, lo cual le da la posibilidad de encargarse de ambos tipos de estimulación. Si deseas tener más control sobre la estimulación del punto G prueba la postura en la que tú estás sobre él. Colocada frente a tu chico, desciende sobre su cuerpo e inclínate hacia delante. Sentirás su pene cosquilleándote el punto G. Además, como eres tú la que está encima, puedes hacer que la penetración sea rápida o lenta, hacia arriba o hacia abajo, en círculos… mientras tu clítoris es estimulado por ti o por él. Si te inclinas hacia delante lo suficiente, tu clítoris rozará con su pelvis creando una estimulación totalmente “manos libres” que culminará en un chisporroteante orgasmo doble.